Almería, 29 de enero de 2026
Un estudio basado en observaciones del instrumento CARMENES ha permitido profundizar en la atmósfera de GJ 436 b, un exoplaneta tipo Neptuno que orbita muy cerca de una enana roja y sufre una intensa pérdida atmosférica.
Los resultados revelan la presencia de nubes en capas extremadamente altas y una metalicidad excepcional, unas 900 veces superior a la solar, ampliando de forma significativa nuestro conocimiento sobre la evolución de este tipo de exoplanetas.
Almería, 20 de enero de 2026
En el marco del programa de Seguridad Espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), Rainer Kresken, ingeniero de la ESA observando a distancia con el telescopio Schmidt de Calar Alto, informó en diciembre 2025 del descubrimiento de un nuevo cometa, P/2025 W3 (Kresken). Se trata del segundo cometa «Made in CAHA», después del cometa Thiele (C/1985 T1), descubierto hace cuarenta años con el mismo telescopio.
Almería, 24 de octubre de 2025
Eloísa del Pino, presidenta del CSIC, ha visitado el observatorio de Calar Alto antes de celebrar, en Granada, el 50º aniversario del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). El observatorio tiene al CSIC como cosocio desde 2005, además de la Junta de Andalucía desde 2019. En 2025, celebramos pues tanto los veinte años de la participación oficial del CSIC en Calar Alto como el medio siglo de existencia del instituto granadino.
Los 21 y 22 octubre 2025, una delegación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España, ha visitado el Centro Astronómico Hispano en Andalucía (CAHA) en Calar Alto.
1 de octubre de 2025
Empieza la segunda fase de la campaña “No hay Almería sin cielo” para recordar, desde Calar Alto y el IAA-CSIC, la importancia de conservar un cielo oscuro, incluso en navidades. Cuando los pueblos y las ciudades se iluminan con millones de luces decorativas – un número tan excesivo como el consumo en estas fechas –, aumenta la contaminación lumínica. No olvidemos que el cielo estrellado también es parte de la magia navideña: ¡esta Navidad, ni una estrella menos!
Las luces de las ciudades, tanto el alumbrado público como el privado, se esparcen en la atmósfera, generando un halo luminoso que se extiende a kilómetros de distancia, donde se reduce la oscuridad natural de la noche. Este fenómeno de contaminación lumínica afecta a la salud de los habitantes así como a la fauna y la flora (peri)urbanas, ya de por sí mermadas. En los grandes centros urbanos, ahogadas en un día artificial, las estrellas perceptibles a simple vista se reducen de las 3000 visibles en un cielo no contaminado a unas pocas decenas.
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